11 de agosto de 2020

¿Trabajo o diversión?

Parece algo evidente, ¿verdad? Me refiero al hecho de que si hace más o menos tiempo decidimos abrazar los videojuegos fue simple y llanamente por diversión, si bien con ello podemos experimentar diversas emociones y desarrollar al mismo tiempo algunas capacidades como una mejor atención y una respuesta más rápida en esos momentos en los que los reflejos son clave para superar un determinado reto. Pero hay quienes han ido más allá y han convertido lo que era una afición en su medio de vida. Esto de por sí no es malo y seguro que más de uno (entre los que me incluyo) ha soñado alguna vez con trabajar en algo relacionado con este mundillo pero, ¿seguiríamos divirtiéndonos si eso hubiera ocurrido?

No es una cuestión que tenga una respuesta fácil porque aquí entran en juego numerosos factores. Uno es, por supuesto, la propia visión que tenga cada uno de lo que para sí representa el videojuego y cuanto tiene que ver con él mientras que, por otro lado, están las habilidades y conocimientos que se tengan sobre el medio, ya sea para trabajar en desarrollo o, como es posible desde hace tiempo, competir de manera profesional en torneos de diverso calibre de uno o varios títulos con modos enfocados a este ámbito. 

Durante el paso de la infancia a la adolescencia yo viví unos años en los que la programación era un tema que me interesaba gracias a la amistad que me une a personas que escogieron la informática como su profesión y que me contagiaron en buena medida su entusiasmo. De hecho, mi intención por entonces era la de seguir sus pasos pero la vida me llevó por otros derroteros y terminó alejándome de ese horizonte aunque regresé al desarrollo en forma de diseñador gráfico mucho después. Actualmente, sin embargo, estoy totalmente alejado del tema.

En lo referente a la competición, he de decir que nunca ha sido lo mío. No porque no fuera más o menos bueno en algún juego, al menos en mi círculo próximo, sino porque nunca he tenido ese espíritu. Sí, me gustaba ganar (a quien no) pero tampoco me disgustaba perder. Recuerdo incluso comportamientos que jamás se darían en una prueba profesional y que yo solía poner en práctica siempre que podía, como por ejemplo el de, en juegos de lucha como "Street Fighter II", permitir a mi oponente que se recuperase de un ataque que lo hubiera dejado aturdido en lugar de aprovecharme de ello para machacarlo. En este sentido, ya sea contra otras personas o contra la I.A., siempre he sido y sigo siendo una persona muy tranquila y con mucha paciencia. 

Sin embargo, estoy seguro de que si ambas cosas las hiciera por obligación y no por diversión, mi percepción y reacción ante cualquier dificultad no serían las mismas porque ahí estaría jugándome algo más que un poco de tiempo. Por eso pienso que quienes se dedican profesionalmente a los videojuegos de una u otra forma, cuando hablan de lo que disfrutan con ello no están siendo del todo honestos. Quizá haya, como en cualquier trabajo, momentos buenos y malos pero a tenor de lo que uno ve, lee o escucha en diversos medios, parece que es lo segundo lo que prima, sobre todo en grandes compañías o equipos de e-sports de nivel internacional. 

Como siempre, habrá gente que lo lleve bien y gente que no. Yo sería de estos últimos porque si por azares del destino hubiera hecho de este mundillo mi profesión, creo que no vería los videojuegos de la misma forma en la que los veo ahora mismo. Esta sería más negativa, y lo más probable es que hubiera acabado cansándome de ellos por tener que dedicarles una gran parte de mi tiempo más por obligación que por gusto. A día de hoy y con la experiencia que he ido acumulando con los años esta es la impresión que tengo a este respecto...

Pero esto no deja de ser algo personal que, naturalmente, no tenéis por qué compartir. Y me gustaría saber qué pensáis sobre lo que acabo de exponer en este post. ¿Creéis que os pasaría lo mismo que a mí o, por contra, estaríais encantados de vivir profesionalmente del mundo de los videojuegos aunque fuera a costa de invertir en esta actividad grandes dosis de tiempo y esfuerzo físico y mental, con todo lo que ello conlleva?

2 comentarios:

  1. Muy buen post. Aunque yo pienso que algo a lo que tenemos que aspirar en la vida, es a poder trabajar en algo que nos guste, y si son los videojuegos lo que nos gusta, pues ¿Por qué nos va a fastidiar la afición? Esta claro que cuando haces algo por obligación siempre pierde el encanto que pueda tener, pero pienso que sí consigues que tú trabajo sea algo que te apasiona, mucho mejor.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando uno consigue disfrutar con su trabajo porque es algo que le gusta mucho, es cierto que puede llegar a pasar lo mismo que he descrito pero en sentido inverso. Es decir, que lo que en principio es una obligación se acabe convirtiendo en algo placentero. Y seguro que habrá casos así pero creo, por mi experiencia al menos, que son excepciones...

      Gracias, Jose Gomez, por pasarte y compartir tu opinión sobre el tema. Saludos.

      Eliminar