3 de agosto de 2020

Reflexión sobre la guerra de consolas


Es el cuento de nunca acabar y motivo de continuas luchas dialécticas entre diferentes "bandos", ya sea los que apoyan una cosa y desprestigian otra o aquellos "pacifistas" que lo único que quieren es que todo acabe ya para que unos y otros firmen la paz y dejen de tirarse los trastos a la cabeza. Me estoy refiriendo a uno de los temas de moda del mundo del videojuego que es la, por desgracia, famosa "guerra de consolas" que sigue viva desde hace ya más de treinta años y sobre la que quiero hacer yo hoy una reflexión.

Para empezar, ¿por qué existe esta "guerra"? Lo primero que se nos viene a la mente va a ser todo lo que pasó durante la primera mitad de los años 90 del pasado siglo entre Sega y Nintendo con sus respectivas consolas de 16 bits. Dado que todo aquello es, a grandes rasgos, sumamente conocido no voy a profundizar en ello pero lo cierto es que el enfrentamiento entre partidarios de un sistema o un juego concreto y los de otros viene de más lejos. Todo comenzó en el momento en el que hubo posibilidad de elección...

Sega o Nintendo, Amstrad o Spectrum (Commodore o MSX quedaron algo atrás), PlayStation o Xbox... ¿Qué habría pasado de no existir una de las dos opciones? ¿Estaríamos hablando entonces de "guerra de consolas" u ordenadores? Es evidente que no, por lo que ya de por sí que haya dos o más posibilidades va a hacer que las personas se decanten al menos por una. Esto no justifica que se ataque a las demás pero ocurre porque ha sido así siempre, y la única diferencia entre lo que pasaba en aquellos primeros años y lo que vemos hoy es el alcance de las protestas y la velocidad con las que estas se replican.

Los que llevamos en esto tanto tiempo lo sabemos bien porque hemos vivido la evolución de esta "guerra" en nuestras carnes. Antes cualquier discusión se quedaba en el entorno cercano, en el grupo, y rara vez iba más allá. En cambio hoy puede llegar al otro lado del planeta en cuestión de segundos, por lo que el impacto y la fuerza de según qué cosas es mucho mayor.

Personalmente nunca entré en conflictos con amigos u otras personas en lo referente a videojuegos porque me daba igual lo que hubiera más allá. Me importaba lo que salía en el sistema que tenía, y ahí me quedaba. Y si alguien trataba de "pincharme" con argumentos como que la versión de su sistema era mejor o que yo no iba a poder jugar tal o cuál juego siempre respondía algo como esto: "mejor para ti, hala, disfrútalo".

Porque eso es lo que cualquiera de quienes buscan que esta "guerra" acabe de una vez piden, que la gente se dedique a jugar a los videojuegos que les gustan sin que importe lo que hay alrededor. Lamentablemente, y es lo que pienso, esto nunca acabará porque siempre habrá quien aliente la confrontación por diferentes intereses (económicos, de reputación o mera diversión), por lo que no nos queda otra que continuar conviviendo con ello porque va para largo...

Yo, como podéis imaginar, no querría que existiese ninguna "guerra de consolas" porque sé que todos podemos disfrutar de lo que nos gusta sin tener que estar pendientes de lo que hacen y/o dicen los demás, si bien puede que con ello se acabe en ocasiones descubriendo algo que nos llama la atención positivamente. Pero hay que ser realistas y comprender que no todo el mundo ve las cosas de igual manera. El conflicto siempre va a existir, poco importa el motivo, y lo único que creo que se puede hacer a este respecto es ignorarlo y así, como pasaría con una hoguera moribunda, conseguiremos que no se extienda y se acabe apagando por sí mismo. 

4 comentarios:

  1. Creo que esto de las "guerras" surge de la necesidad del ser humano de pertenecer a un grupo, país o tribu. En lo personal nunca me declaro fanático de nada ya que el fanatismo tiende a nublar la mente y la capacidad de razonar. Buen artículo. Saludos.

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    1. Totalmente de acuerdo. El ser humano es social por naturaleza y necesita sentirse parte de una comunidad. Luego está por otra parte la ideología personal y el deseo de seguir una corriente de pensamiento a ser posible acorde a la misma, porque de lo contrario existe el miedo a ser rechazado. Por eso pienso que es mejor ir por libre y siempre, por supuesto, respetar la opinión de los demás aunque sean contrarias a la propia.

      Gracias como siempre por pasarte y comentar. Saludos.

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  2. En un mundo utópico, existiría una única consola o sistema con el que jugar a todo, pero a la larga eso no le interesa a las compañías que tienen que sacar productos y fidelizar sobre todo a los consumidores.

    Quizás si la gente se diese cuenta que por comprar o consumir X o Y producto no hace que automáticamente sea suyo o pertenezcan a la compañía, las cosas irían mejor, pero claro, esto no es que se de solo en el ámbito de los videojuegos así que...

    Yo prefiero vivir y dejar vivir como tu bien dices Emilio, Gran articulo como siempre ^^

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    1. El problema de una única opción es que existe el riesgo de "relajación", ya que al no haber competencia, el que quisiera en este caso jugar tendría que tragarse lo que hubiera, fuera bueno o una mierda. Eso o que la gente se acabara cansando y mandara a paseo los videojuegos por un exceso de mediocridad y falta de novedades.

      De todas formas, eso que mencionas de hacerse a la idea de que el producto no es de quien juega es algo que va a venir sí o sí cuando el streaming sea la opción dominante, y creo que no falta tanto para que eso suceda así que ya se puede ir la gente preparando...

      Al final hay que adaptarse a lo que hay y, sobre todo, "dejar vivir" como dices. Gracias, Spiegel, por pasarte y compartir tu opinión sobre el tema. Saludos.

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