sábado, 2 de noviembre de 2019

Las batallas del abuelo


Hacía tiempo que no me dedicaba una entrada a mí mismo, a mis vivencias personales. Si os soy sincero, no es algo que tampoco pueda hacer a menudo porque apenas hay nada que contar que no haya quedado reflejado en el blog, pero hoy quiero hablaros de mis sensaciones acerca de algo que todos los que llevamos en esto mucho tiempo seguro que hemos pensado en alguna ocasión. Ese algo es el verse a uno mismo contando sus "batallas" a los amigos y ser consciente de lo "viejo" que es, de lo mucho que ha vivido y de lo que le queda (o no) por conocer...

Ayer por la tarde estuve tomando algo con una pareja amiga mía. El chico es, al igual que yo, un veterano en este mundillo puesto que empezó con el Spectrum, si bien hace tiempo que lo dejó por razones de estudios y trabajo. Pero nos gusta recordar cómo era todo hace ya tantos años y no nos cansamos de hablar, sobre todo, de algunas peculiaridades del hardware de la época. Su novia también ha jugado con videojuegos pero su nivel es distinto. Durante el tiempo que estuvimos reunidos salieron cosas como los viejos "joysticks", la Atari 2600 y algunos de sus juegos, la Game Boy y la Game Gear y sus respectivos consumos, etc...

Son estas conversaciones las que, en cierto modo, mantienen viva en mí la llama de la motivación para seguir con esta afición que ha ocupado casi toda una vida porque, si dependiera solo de lo que hay ahora, creo que hace tiempo que me habría dedicado a otra cosa y no estaría escribiendo esto en este momento. Y es que tanto el propio mundillo como yo mismo hemos cambiado tanto que esa "magia" ha desaparecido y no me es posible volver a ilusionarme como antes porque ya no soy aquel chiquillo o adolescente deseoso de ver qué nos iba a deparar un futuro que ya está aquí y que, para mi desgracia, no ha sido del todo lo que esperaba o hubiera deseado. Por otro lado, tengo la cabeza en otras cosas y todo esto tampoco tiene la importancia de antaño.

A pesar de ello, sigo viendo las "noticias", aunque más para hallar algo que me empuje a permanecer aquí un poco más que por el mero hecho de estar al día de las novedades, la mayor parte de las cuales no me atraen lo más mínimo. Sé que suena contradictorio, incluso paradójico, que alguien que escribe sobre videojuegos no muestre interés por los mismos, al menos en su vertiente actual, pero dado el estado actual de la industria, de la comunidad de usuarios y la manera de proceder de ambos, no creo que mi pensamiento a este respecto vaya a cambiar. Por otra parte, y aunque hay mucho material antiguo del que poder hablar, tampoco aquí me queda mucho qué decir pero trataré no obstante de continuar dando mi visión sobre títulos conocidos o descubriendo para quienes me leen otros que no lo son tanto.

Transmitir mi experiencia personal a otros es, a fin de cuentas y junto al propio entretenimiento que supone para mí, el objetivo final de este ejercicio de llevar un blog sobre videojuegos. También creo que esta necesidad ha nacido por el hecho de no tener receptores en mi círculo próximo, ya que en diferente medida todos aquellos que me rodean hace tiempo que se despegaron del mundillo y o bien no lo siguen o no lo hacen con la misma frecuencia que yo, por lo que algunas cosas que pueda contar es seguro que carecerán de interés para ellos y, en consecuencia, acaba por no tener mucho sentido mencionarlas.

El planeta sigue girando, el mundo avanza y todo cambia salvo una cosa: esa sensación que uno tiene cuando contempla su alrededor y ve que se va quedando atrás porque su tiempo ya pasó. Visto ahora con perspectiva, aquello que disfrutamos siendo jóvenes tampoco carecía de problemas, en ocasiones graves, pero nuestra forma de ver las cosas entonces hacía que estos no estuvieran por encima de las cosas positivas y supongo que es así cómo lo ven los chicos y chicas de hoy en día, a diferencia de personas como yo que, para bien o para mal, hemos interiorizado tanto las miserias de los abusos y nuevos modelos de negocio que ya somos incapaces de dejarlos a un lado para, simplemente, jugar a los juegos en cuestión sin pensar en nada más.

En definitiva, y ya para dar por concluido este monólogo, todo lo que me queda a grandes rasgos es el recuerdo de otros tiempos, las antes mencionadas "batallas" del abuelo que seguirán aflorando en las quedadas, en especial entre aquellos que compartimos dichos momentos o vivimos ese periodo de tiempo que tantas cosas buenas nos dio. Si fueron o no mejores que los de hoy eso ya deberá juzgarlo cada uno en base a su propia experiencia. Para mí sí lo fueron, sin duda, aunque también os digo que, de volver a ellos, posiblemente no los disfrutaría de la misma forma y lo sé porque ya he tenido ocasión de comprobarlo en los diferentes eventos y sitios "retro" que he visitado en los últimos años.

De ahí la desazón que a veces me invade a este respecto porque si lo actual no me atrae y lo antiguo deja de hacerlo, ya me diréis vosotros qué puedo hacer...

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