9 de octubre de 2019

PlayStation 5, o cómo el mundo seguirá igual...


A veces no encuentro argumentos que me hagan pensar que lo que ha de venir va a ser realmente distinto de lo que, por desgracia, llevamos padeciendo desde hace ya unos cuantos años. Y os lo digo de verdad, con la mano en el corazón: me gustaría ver las cosas de otro modo, ser más positivo, pero nuevamente la realidad me ofrece una imagen quizá no terrible, pero que no augura nada bueno...

La noticia de la semana, y probablemente de lo que resta de año, es el anuncio oficial por parte de Sony de la fecha de salida de su próxima consola, la PlayStation 5, que verá la luz a finales del año que viene, coincidiendo casi seguro con la campaña navideña. Los fans de la compañía japonesa están contentos, y no es para menos porque imaginan que los juegos que tendrá serán aún más impresionantes que todo lo que se ha visto hasta ahora, que en algunos casos parece casi real. Los principales medios también se han hecho eco de otros detalles, los cuales pasaré a comentar a continuación.

Lo primero es decir que la PS5 seguirá contando con un lector de discos y, por tanto, seguirá recibiendo juegos en formato físico. Los discos tendrán una capacidad de 100 Gb, el doble que lo que soporta PS4, y semejante espacio no tiene mayor objetivo que conseguir almacenar la ingente cantidad de material 4K que, se espera, sea la norma en los juegos de la próxima generación aunque la obligación de instalar en el disco duro para garantizar una mayor velocidad de lectura seguirá estando presente.

Sin embargo, parece que va a haber flexibilidad en este último aspecto, pues se dice que se podrá elegir qué partes del juego instalar y cuales no, dependiendo de si queremos por ejemplo jugar solo el modo de un jugador o el multi, e incluso prescindir de los idiomas que no vayamos a utilizar, lo que ayudaría a controlar el espacio en la unidad de almacenamiento SSD. Por otro lado el hipotético DualShock 5 será casi idéntico al modelo actual, pero contará con algunas mejoras en el sistema de vibración y en el uso de los gatillos L2 y R2 que ayudarán a los desarrolladores a transmitir en su uso unas sensaciones más realistas.

Todo eso a priori está muy bien pero nadie se ha parado al parecer a reflexionar sobre los problemas que, no tengo la menor duda, están por venir. Y es que lo único que se puede deducir de todo esto es que vamos a seguir en la misma linea que hasta ahora, solo que a una mayor escala de potencia. Nada de lo revelado hace pensar que no continuaremos teniendo parches de día uno ni DLCs abusivos o, lo peor de todo, esos juegos que basan su modelo en los odiados micropagos o periódicas descargas de contenido adicionales, lo que todos conocemos como juegos "como servicio", y que tan mala imagen ofrecen de la industria actual para quienes lo consideramos una práctica sumamente abusiva hacia el usuario.

¿De qué servirá entonces tanta potencia y posibilidades, salvo para embobar al personal con imágenes fotorrealistas? ¿No sería mejor evolucionar hacia un mercado que no permitiera la puesta a la venta de cualquier videojuego que no estuviera realmente terminado? Además, si tanto parece que se apoya el formato físico, ¿por qué no se lanza el contenido adicional en el mismo, aunque sea con una frecuencia menor, tal y cómo se ha hecho toda la vida en vez de ofrecerlo a cuentagotas de manera digital? Todo esto se puede hacer pero es la comunidad la que debería ser consciente de ello y ejercer presión para que las compañías dieran el paso...

Pero nada de eso va a suceder. ¿Y por qué? porque el futuro está en lo digital, y sobre todo en la Nube. No nos dejemos engañar por el hecho de que las máquinas de Sony y Microsoft vayan a disponer de un lector óptico porque las generaciones son muy largas si no hacemos mención de las revisiones "Pro" de los modelos originales, y al precedente de la XBox One S sin lector me remito además de a la cada vez mayor inversión en los servicios online de juego por streaming que prácticamente todas las compañías están llevando a cabo, preparando el terreno para el gran cambio. Ese que muchos todavía no parecen querer aceptar pero que es inevitable, pues la tecnología que se está empleando nació para ese único fin.

Resumiendo, la nueva Xbox y esta PlayStation 5 serán en definitiva más de lo mismo, tanto en lo bueno como en lo malo. ¿Debemos a causa de esto de dejar de disfrutar de los juegos que vengan? Eso deberá decidirlo cada uno por sí mismo. Por mi parte no tengo ninguna prisa en dar el salto, incluso si llegara el caso como un buen compañero ha tenido a bien recordarme de la posibilidad de una cuarta entrega de "Shenmue" que, a estas alturas, lo más seguro es que viera la luz ya en esta próxima generación. Y si así fuera, sería nuevamente el único motivo por el que me compraría una máquina nueva, como ya lo fue la que está a punto de salir en relación a la PlayStation 4, si bien ello no significa por supuesto que no vaya a jugar también a otros juegos que pudieran ser de mi gusto, tal y cómo ha ocurrido durante los últimos años...

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