21 de agosto de 2019

Las peleas en Internet, un mal eterno


Nunca llueve a gusto de todos. Pocos parecen comprender esta expresión que nos viene a decir que no todo es para todo el mundo. En el mundo de los videojuegos día tras día se ven continuas discusiones, especialmente en las redes sociales, sobre tal o cuál juego o aspecto del mismo. Un enfrentamiento que, dada la naturaleza humana tendiente a imponer el pensamiento propio por encima del ajeno, de seguro seguirá dando multitud de problemas durante mucho tiempo...

Una de las últimas polémicas ha venido por el último juego de Hideo Kojima, "Death Stranding", el cuál a muchos nos sigue dejando extrañas sensaciones, y que fue mostrado a lo grande en la conferencia de la Gamescom. No son pocas las voces que, se dice, han atacado sin piedad al juego y a su autor. Yo tengo mi propia opinión al respecto y os adelanto que no es positiva, no solo respecto al juego sino sobre el propio Kojima y la atención que recibe de los medios. Y me gustaría exponerla pero claro, estoy seguro de que a quienes no piensen como yo les parecerá no una opinión sino un ataque directo que sin duda tendrá sus consecuencias.

Esto me ha llevado a reflexionar sobre la libertad de expresión y el derecho que, se supone, tenemos a decir lo que pensamos. A tenor de lo que veo en las redes sociales, parece que ya no existe diferencia entre ambos conceptos y que todo lo que sea llevar la contraria ya se considera ofensivo y, por lo tanto, criticable. Por fortuna yo no me he visto en la tesitura de una discusión, a todas luces absurda, sobre si esto o aquello es mejor que otra cosa porque suelo evitar esos enfrentamientos, pues no conducen a ninguna parte...

Pero me molesta ver que, de un tiempo a esta parte, parece que no pueda uno abrir la boca para decir algo que es evidente que a alguien, en alguna parte, no le va a gustar. La clave no está en permitir o no que la gente diga lo que piensa sino en saber aceptarlo, dando nuestra opinión como respuesta o, si se da el caso, ignorando el mensaje. Por ello, proclamas como la que invita a disfrutar de los videojuegos, sea en el sistema que sea, estarían bien si no fuera porque lo que se nos está diciendo es que, además, nos callemos quienes queremos dar nuestro punto de vista sobre ese juego, plataforma o persona de la industria concretos que ha dicho o hecho algo que no es de nuestro agrado.

Llegados a este punto y puesto que estoy a favor de que cada uno diga lo que tenga que decir, eso sí, siempre desde el respeto, sin insultos ni amenazas de ninguna clase, tal vez queráis saber más sobre lo que he comentado antes acerca de Hideo Kojima y su último juego. Pues bien, de este no diré nada ya que hace un tiempo escribí un artículo en el que dejé clara mi postura (para leerlo, pinchad aquí), pero lo visto en la conferencia de la Gamescom no hizo sino refrendar lo que pienso acerca del trato de favor que el creativo lleva recibiendo desde hace ya bastante tiempo...

Voy a dejar a un lado el hecho de que, de la cantidad total de juegos que mostraron durante el evento, apenas me llamaran la atención un par de títulos porque lo que realmente me indignó fue ver que hasta que Kojima hizo acto de aparición, cada producción había contado con un único vídeo en el que se podía ver bien unas escenas de CGI o gameplay según fuera el caso. Pero llegó el "dios" Kojima, que por lo que parece es más que nadie y no solo le dedicaron más de 20 minutos de conferencia, los últimos, sino que nos "deleitó" con no solo uno sino tres vídeos, dos de ellos escenas del juego y un tercero de gameplay que yo, personalmente, ni me molesté en ver porque quité la emisión antes de que terminara.

Y es que pienso, desde hace mucho, que Hideo Kojima y su trabajo están sumamente sobrevalorados en este mundillo. Es decir, no es tan bueno como nos quieren hacer creer. La mayoría de la gente no lo va a recordar salvo por su saga "Metal Gear", la cual por cierto tampoco me gusta nada, mientras que otros creativos que seguro han hecho no solo más juegos sino más variados han quedado ensombrecidos por la figura de un hombre que, eso sí hay que reconocérselo, es un maestro en esto de crear expectación y meterse a la gente en el bolsillo. Ahora que conmigo ha dado en hueso...

A mí, que hablen mal de algo que me gusta la verdad es que me importa nada o menos, porque a fin de cuentas soy yo el que lo va a comprar y disfrutar posteriormente. Pero eso no debería impedir que cada quien diga lo que quiera. Pueden hacerlo del mismo modo que yo puedo responder o no si así lo creo conveniente. Está bien no dar pie a, como dije antes, discusiones tontas pero tampoco hay que coartar a la gente que desea opinar libremente. Por desgracia pasan los años pero el ser humano parece que no evoluciona al mismo ritmo que su tecnología, y seguimos dejándonos llevar por nuestras pasiones en vez de construir un lugar en el que el respeto hacia las personas y sus diferentes visiones del mundo en general o de algo más concreto sean la principal norma a seguir.

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