16 de julio de 2019

Cómo vivimos los videojuegos


No nos preguntamos por qué invertimos tiempo en tal o cuál actividad, ya que puede ser por obligación si vivimos de ello o por gusto si nos sentimos atraídos de una u otra forma pero, en este último caso, la manera en la que la disfrutamos sí varía en función de cómo la enfocamos o experimentamos. En lo que se refiere a los videojuegos, generalmente los jugamos porque nos gustan, nos entretienen y ayudan a no pensar, aunque sea solo durante un breve tiempo, en los problemas que podamos tener...

Pero los videojuegos pueden ser algo más que un simple pasatiempo, y creo que más de uno se sentirá identificado con lo que voy a decir a continuación. Los videojuegos, al igual que el cine, la TV o los libros, no solo se pueden disfrutar, también se pueden vivir aunque cada uno lo haga a su manera. Algunos se dedican a hacer en ellos lo que no harían nunca en la vida real y otros por contra reflejan en ese mundo digital lo que son. Esto es algo muy difícil de ver en juegos de corte lineal, cuyas pautas de acción están ya predefinidas. No así en los mundo abiertos que sí ofrecen esa libertad para actuar de un modo u otro y que son los que más se pueden convertir en una extensión de nuestra propia persona.

Pongamos como ejemplo la saga GTA (Grand Theft Auto), en la que habitualmente el protagonista tiene una mala vida. Su última entrega ha sido un éxito sin precedentes, y nos sirve para analizar algo de lo ya dicho. ¿Son acaso todos los que juegan a estos juegos unos criminales en potencia? Ni mucho menos, si bien tampoco creo que sean al 100% lo contrario. Cada uno se ha acercado al título de Rockstar de una manera diferente. Los hay que les gusta la historia y quienes solo prefieren "hacer el cabra" ya sea como válvula de escape o porque saben que sus acciones no tendrán consecuencias en el mundo real aunque, si pudieran, también ahí lo harían.

A mí no me gusta nada hacer el mal en un videojuego. Lo he hecho en alguna ocasión para exprimir un determinado juego pero, a la hora de vivirlo, lo hago siendo yo mismo siempre que puedo. Es por ello que detesto juegos como GTA o que prefiero salvar a la mayor cantidad posible de niñas en el universo de "BioShock" en vez de matarlas para mi propio beneficio. O que en juegos como "Oblivion" o "Skyrim" suela, ya conocida la historia, ir por libre intentando no meterme en problemas y cogiendo de aquí y de allá únicamente lo necesario, ya que no me interesa para nada acumular poder o riquezas...

Tal vez en los detalles mi experiencia no sea muy común pero estoy seguro de que no seré el único que vea los videojuegos como una extensión de sí mismo. Es por esto que hay juegos que llegan a cambiar la vida de quienes los juegan, tanto para bien como para mal. Influyen en nosotros mucho más de lo que nos imaginamos y cuanto más nos impliquemos emocionalmente con el título en cuestión, mayor será su influencia. Me figuro que lo expuesto en este post les parecerá a muchos usuarios una cuestión sin importancia, pero me gustaría que ellos y todos nosotros pensáramos, aunque sea solo un instante, en lo diferentes que seríamos y sería nuestra vida de no haber tenido nunca contacto con este mundillo de los videojuegos que tantas cosas nos ha dado, no solo en términos de diversión, sino por cuánto hemos podido vivir gracias a ellos.

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