13 de mayo de 2018

Atisbando el final del camino


Aquellos que conocen este blog desde sus comienzos es posible que recuerden el que fuera su segundo artículo, que dediqué a mi vínculo con los videojuegos y la perspectiva de futuro de este (para leerlo, pinchad aquí). Ha pasado un poco de tiempo desde entonces y puedo deciros que la sensación que tuve no solo no ha desaparecido ni menguado sino que ha crecido y bastante. En otras palabras, eso que jamás pensé que pudiera ocurrir, que si me lo hubieran dicho hace unos años quizá me habría hasta reído a carcajadas, hoy es una rotunda realidad...

Sí, amigos, mi apego no solo hacia lo actual sino a los videojuegos en general está decayendo, diluyéndose como la sacarina en el café. Es gracioso que esto lo diga alguien que lleva un blog sobre el tema pero, como os podéis imaginar, también el futuro de este se encuentra ahora mismo en entredicho y si bien por ahora pienso continuar escribiendo, no puedo deciros que mi actividad aquí vaya a durar mucho más tiempo.

Lo que tenga que ser al respecto, será, pero ese no es el motivo de este post tan personal. Mi única intención no es otra que la de compartir mi desazón, mi falta de motivación y de ilusión por el mundillo y cuanto hay en él con vosotros. Y lo peor es que ya no hablo solo de lo más actual, de lo cual ya he hablado en más de una ocasión y raramente para bien. No, ahora he de incluir también lo "retro", aunque no todo, por supuesto. Mis "favoritos" siempre van a estar ahí (creo) pero lo cierto es que incluso he dejado de sentirme atraído hacia estos. Al menos, no lo siento en la misma medida y en buena medida eso se debe a que ya lo tengo todo muy, muy trillado.

Ahora alguno me dirá que pruebe cosas "nuevas". He buscado, sí, y durante largo tiempo, pero hasta este momento nada de lo que he visto me llama lo suficiente como para interesarme por ello más allá de una breve partida en un emulador. De hecho, ni siquiera pruebo la mayor parte del material que voy encontrando gracias en parte a las publicaciones de compañeros blogueros que viven y disfrutan todo esto con mucha más pasión que yo.

En consecuencia, he decidido dar una serie de pasos que, progresivamente, me irán desvinculando de este mundillo que tantas alegrías y penas me ha brindado. Omitiré algunos de ellos por no tener relación directa con el tema pero lo que sí puedo decir es que, con casi total seguridad (y digo casi por ahora), la PlayStation 4 será mi último sistema de juegos. ¿Motivos? Ser una máquina que lleva más de cuatro años en el mercado y en la que, después de meses desde su adquisición, atesoro solo dos juegos físicos y alguno más en digital, aunque he jugado a más cosas pero ninguna me ha gustado lo bastante como para querer conservarla. En un mes tendremos una nueva edición del "E3" y ya os adelanto que apenas espero nada de dicho evento pero si sale algo y me resulta interesante, quien sabe...

Por otro lado, también tengo pensado deshacerme de parte de lo que aún tengo y guardaré solo aquello que sea especial para mí y que se convertirá en el único recuerdo físico que pienso conservar. No obstante, aún me faltan piezas que me interesa tener pero, cuando termine una cosa y otra, se acabó el comprar. Imagino que, a pesar de ello, seguiré jugando, pero solo ocasionalmente hasta que tal vez, en un día no muy lejano y al igual que me ha sucedido con el cine y la TV, ya no sienta necesidad alguna de ponerme a jugar. Sé que, para cualquier aficionado, leer estas lineas ha de ser doloroso (o estúpido, cada uno es libre de verlo como quiera) pero así es como lo siento y es muy difícil, por no decir imposible que, sabiendo lo que sé y conociendo lo que conozco, la situación pueda revertirse.

No tengo intención de compartir este post en todos los sitios en los que hasta este momento lo he ido haciendo, por lo que sé que no llegará a tanta gente pero a los que sí lo haga solo quiero deciros que como siempre, si queréis opinar al respecto, darme ideas, ánimos o mandarme a paseo, tenéis vuestro sitio en los comentarios además de las redes sociales en las que, por ahora, todavía estoy presente...

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