9 de marzo de 2018

Una pieza de museo


Como bien sabéis, mi primer sistema de ocio electrónico fue un Amstrad CPC 464 Plus!, una máquina que por desgracia ya no poseo pero que espero volver a tener algún día. Lo que sin embargo nunca imaginé que llegaría a adquirir es esto que podéis ver en la fotografía y que, caprichos del destino, acabó en mis manos tras pasar meses, tal vez años, en el interior de una vitrina de una pequeña tienda de segunda mano sin que en apariencia nadie, ni siquiera los propios dueños del negocio, le prestara atención ni supiera el valor real de lo que allí se guardaba.

Se trata de un Amstrad CPC modelo 472, una versión modificada del 464 original que llegó a España en 1985 y cuya historia resumiré a continuación. Indescomp, empresa que más adelante se convertiría en la filial de Amstrad en nuestro país, fue la encargada de distribuir este modelo, del cual al parecer se lanzaron escasas unidades, por un motivo muy concreto. Por aquel año, el gobierno español gravó con un arancel de, atención, 15.000 de las antiguas pesetas (lo que hoy vendrían a ser unos 90 euros) a todos los sistemas informáticos de importación que tuvieran una memoria igual o inferior a 64k, y por supuesto lo hicieron a sabiendas de que la mayoría de personas tenían o bien un 464 de 64k o un Spectrum de 48k. Un movimiento, como muchos de los actuales, con claro afán recaudatorio.

Fue entonces cuando desde Amstrad decidieron urdir una estratagema para evitar dicho impuesto, y añadieron un pequeño chip de 8k extra que, teóricamente, lo convertía en una máquina de 72k aunque, realmente, dicho chip no fuera después utilizado y ni siquiera estuviera conectado de ningún modo a la placa madre. La jugada salió bien durante el tiempo que estuvo la ley en vigor, una ley que dicho sea de paso fue retirada pocos meses más tarde a causa del evidente abuso y perjuicio que suponía para empresas y usuarios.


Volviendo al 472, el modelo que compré cuenta con un teclado inglés (sin Ñ) y lleva en su memoria la versión 1.1 del lenguaje BASIC, la misma que más tarde incorporarían los modelos Plus!. Esto le da aún más valor, pues este ordenador es anterior a otra ley que obligaría a las empresas a "castellanizar" sus sistemas y evidencia la rareza de esta pieza. Para mayor satisfacción, junto a la máquina me dieron el manual de usuario, un libro con código de múltiples juegos y, como dato anecdótico, una cinta de cassette que ayer mismo descubrí que pertenecía a una antigua revista y que es, si cabe, más rara que el propio ordenador.

No soy ni mucho menos un coleccionista, ya sea por falta de medios o de espacio, pero a veces me encuentro con cosas que despiertan en mí esa extraña mezcla de curiosidad y nostalgia que me lleva a hacerme con el objeto en cuestión. En este caso una verdadera pieza de museo que, teniendo en cuenta lo que pagué y lo que, según gente que conozco y que entiende del tema, se está pidiendo por ella en los círculos de compraventa de este material, puede decirse que me salió muy, muy barata.

Espero seguir contando con la misma buena fortuna cuando llegue el día en el que tenga delante un CPC 464 Plus! o cualquier otra máquina de la época que llame mi atención y se encuentre a la venta porque, además del hecho de llegar a crear quizá una colección sumamente valiosa e interesante, podré usarlas y disfrutarlas como en su momento...



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